PROYECTO RESCCUE

Barcelona, Lisboa y Bristol se adaptan al cambio climático

En un contexto de amenaza por parte de las posibles consecuencias del cambio climático en las ciudades -como, entre otros, la inundación del espacio urbano como resultado de las precipitaciones intensas-, Barcelona ha consolidado su apuesta por la adaptación, a fin de suavizar el impacto de los fenómenos climáticos adversos y evitar en lo posible que se produzca un “efecto cascada” entre sus distintos servicios municipales.

En un contexto de amenaza por parte de las posibles consecuencias del cambio climático en las ciudades -como, entre otros, la inundación del espacio urbano como resultado de las precipitaciones intensas-, Barcelona ha consolidado su apuesta por la adaptación, a fin de suavizar el impacto de los fenómenos climáticos adversos y evitar en lo posible que se produzca un “efecto cascada” entre sus distintos servicios municipales.

Tanto es así que Barcelona es una de las tres ciudades piloto del proyecto europeo RESCCUE (acrónimo en inglés de “resiliencia para enfrentarse al cambio climático en áreas urbanas”) sobre innovación para la adaptación al calentamiento global. Junto con Lisboa y con Bristol, la ciudad condal está actualmente siendo objeto de estudio en materia de resiliencia urbana, y es también parte activa, a través de las diversas organizaciones españolas que participan en el proyecto, en el desarrollo de modelos y sistemas de adaptación que puedan ser replicables en otras ciudades.

La iniciativa, presupuestada en más de ocho millones de euros y cofinanciada (más de 6 millones de euros) mediante el programa de investigación e innovación Horizonte 2020, pretende de esta forma diseñar herramientas que ayuden a las ciudades en la toma de decisiones ante catástrofes naturales como inundaciones o sequías, entre otras amenazas. En último término, el proyecto busca minimizar los daños que pueda ocasionar el calentamiento global en las zonas urbanas, que en el caso de España acogen a casi el 80 % de la población.

Riesgos climáticos en las ciudades implicadas

Para ello, en el marco de este proyecto, la Fundación para la Investigación del Clima (FIC) ha estado trabajando durante cerca de dos años en la generación de proyecciones futuras de eventos climáticos extremos en Barcelona, Lisboa y Bristol de acuerdo a un conjunto de 20 proyecciones climáticas reducidas a escala local (en varias estaciones para cada sitio de investigación) y analizadas utilizando varios métodos teóricos. Los resultados de RESCCUE sobre las proyecciones de cambio climático apuntan a un calor más extremo en las tres ciudades, “con una tendencia hacia un comportamiento más severo de las precipitaciones”.

“Por un lado, las temperaturas extremas podrían subir hasta 5 ºC (+- 2,5°C) y los días de ola de calor experimentarán un aumento de 5 a 40 días al año en Barcelona, 20 en Bristol y 17 en Lisboa, según la mediana de las proyecciones climáticas para el año 2100”, puntualizan desde FIC. Por otra parte, aducen que las precipitaciones extremas diarias y sutiles (con un período de retorno de al menos dos años) aumentarán en Barcelona y Bristol en torno al 30%. Para Lisboa, este cambio se espera sólo para eventos de una hora o menos.

En cuanto a las tormentas,  pronostican que “las ráfagas intensas podrían aumentar en Barcelona hasta un 1003% en las próximas dos décadas para todos los períodos de retorno”, mientras que se espera que la marea de tempestad aumente en Bristol para el período de dos años de retorno en 2100. Sin embargo, se proyectan cambios no significativos para las alturas excesivas de las olas en las ciudades de RESCCUE.

Además, indican que las nevadas severas también podrían aumentar hasta un 40% durante las próximas dos décadas. Para los eventos menos extremos (períodos de retorno de dos a diez años), las nevadas sufrirían una gran disminución en Bristol y Barcelona debido al aumento de la temperatura. Por otra parte, “aunque no se esperan cambios significativos en la sequía pluviométrica”, señalan que la escasez de agua (sequía hidrológica) será “incierta” debido a una mayor evapotraspiración.

Una estrategia multisectorial

Para suavizar todos estos posibles impactos, y prevenir también los posibles “efectos cascada” en que puedan derivar, el proyecto RESCCUE incluye en su análisis las relaciones que existen entre los distintos servicios de una ciudad, e identifican qué posibles pérdidas sociales y económicas podría conllevar uno de estos eventos climáticos extremos. “Si el suministro de energía falla, ¿qué pasaría con el resto de servicios urbanos?”, plantean los promotores del proyecto en su web.

Por parte de las organizaciones españolas involucradas en la iniciativa, Cetaqua (Centro Tecnológico del Agua) también está evaluando los riesgos potenciales en la ciudad de Barcelona.  “Una vez obtenidos, estos y otros datos se integrarán en la herramienta HAZUR, desarrollada por la startup barcelonesa Opticits, con la ambición de convertirla en una solución puntera y multifuncional capaz de proporcionar análisis, planificación y gestión de la resiliencia de una ciudad”, explican desde la organización y agregan que, paralelamente, el mismo esfuerzo se está realizando en las ciudades de Bristol y Lisboa. (Texto: ICS Comunicación/Marta Montojo. Foto: proyecto RESCCUE).

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