Foro

Ciudades contra las violencias urbanas

Las ciudades han debatido estrategias e iniciativas para erradicar de sus calles la violencia en el II Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz que promueve el Ayuntamiento de Madrid.

 

En el marco del II Foro Mundial sobre las Violencias Urbanas y Educación para la Convivencia y la Paz, que organiza el Ayuntamiento de Madrid, se propuso analizar las causas y las soluciones para paliar la violencia urbana gracias al ejemplo de ciudades concretas. Bajo el título de “La agenda 2030 y la localización de los ODS: Una oportunidad para reducir las violencias urbanas y promover la educación para la paz. La experiencia de Madrid, Latinoamérica y Africa”, el PNUD (Programa para el Desarrollo Humano de Naciones Unidas) fue el encargado de contextualizar a los ponentes y valorar los avances encaminados a cumplir con los Objetivos de Desarrollo Sostenible. La reflexión ‘”las sociedades más violentas no son las más pobres, sí las más desiguales”, abrió el debate y marcó la vía para aterrizar al ámbito local sobre todo los objetivos 11 (Ciudades y Comunidades sostenibles) y 16 (Paz, Justicia e Instituciones sólidas).

Antonio Zurita, Dirección General de Acción Internacional y Ciudadanía Global del Ayuntamiento de Madrid, fue el primero en comenzar agradeciendo que en un foro internacional se hable de los efectos de las violencias en las ciudades, ya que son muchos más de los que puedan parecer superficialmente. Mientras que las manifestaciones de esta violencia son muchas (machismo, criminalidad, situación de calle, agresión por razón de origen, religión o condición sexual), la causa que está detrás de ellas muchas veces es la desigualdad estructural. “Abordar la violencia no tiene  sentido si no lo hacemos en el contexto de los compromisos internacionales, como la agenda urbana, la 2030 y los demás acuerdos”, recordó Zurita.

Por su parte, Iván Arciénega, alcalde de Sucre (Bolivia) puso el foco en la importancia de las políticas públicas, sobre todo en las ciudades pequeñas y medianas. ‘Hay una dicotomía entre las iniciativas ciudadanas por la vida y otros agentes que solo buscan sus propios intereses”, explicó. Detalló algunas de las violencias que rara vez se tienen en cuenta, como la imposibilidad de tener una vivienda digna o el acceso a la sanidad para muchas personas. “El sistema municipal que hemos puesto en marcha da la cobertura sanitaria que algunos no podía tener. Es nuestro aporte desde lo público a erradicar las violencias en la ciudad”, concluyó.

Su compatriota, Rocio Molino, consejera de la municipalidad de Cochabamba, explicó que muchas veces está el peligro de que las violencias sean tan cotidianas que “dejemos de percibirlas”. Como la imposibilidad de gran parte de la ciudadanía a tomar las decisiones urbanas. Denunció las políticas que ponen al coche antes que al peatón, la riqueza por encima de los movimientos sociales, o que discriminan a la mujer. “Estamos trabajando para erradicar la violencia estructural, como la imposibilidad de las mujeres a acceder a estudios por la carga familiar que soporta. Por eso son vitales política de cuidados”, comentó. El director de Relaciones Internacionales de Montevideo, Nelson Fernández, celebró que los puntos de los ODS pasaran de 16 a 17 y que el peso de las ciudades aumentara. Aun así se mostró moderadamente satisfecho. “Coincido en que faltan algunos aspectos, como la cultura que se ha quedado disuelta entre varios objetivos, pero los ODS son el camino para lograrlo, pero ¿cómo los bajamos a tierra estos propósitos?”, se planteó Nelson Fernández en referencia a la dificultad de traducir esos retos en políticas públicas concretas.

En el segundo turno de ponentes, Marcelo Arroyo, Secretario Municipal de Desarrollo de La Paz (Bolivia), quiso hablar de la importancia del urbanismo para lograr ciudades con mejor convivencia entre sus ciudadanos. Por eso destacó la Planificación Estratégica que en la ciudad están llevando a cabo para 2040. “En La Paz viven un millón de habitantes, pero cada día hay dos millones de personas transitando por la ciudad”, indicó para hacer mención a la importancia que tiene no solo presupuestar acciones de infraestructura, si no también sociales. De hecho, aseguró el representante de La Paz, el 76% de los fondos municipales están relacionados con lo social. Dentro de esos programas municipales para mejorar la vida en las ciudades, destaca ‘Montevideo por la convivencia’. Fernández explicó que gracias a la música, el arte o el deporte se pueden romper las barreras de cristal que hay entre barrios por la rente de sus vecinos.

El ejemplo desde África, vino de la mano de Praia (Cabo Verde). Antonio Lopes da Silva, concejal de Cultura, comentó cómo su ciudad y su país son una isla en la situación difícil de sus vecinos subsaharianos. Aunque su país ha vivido hambrunas y éxodos, lograron independizarse sin usar las armas y han conseguido mejorar la esperanza de vida, la alfabetización, etc. Aún así, “Praia tiene violencia: la machista. Tenemos una ley que califica el crimen de género como público, lo que significa que puede ser denunciado por cualquiera, no solo la víctima”. También reconoció problemas de violencia (delitos de odio como la homofobia o la xenofobia) y apostó por la educación. “No más policía, sí más trabajo educativo”, comentó, “aprendiendo a aceptar las diferencias y un sistema de cuidados que iguales las cargas”.

Por último, Pablo Martínez, director de la Unión de Ciudades Capitales Iberoamericanas (UCCI), incidió en explicar por qué la lectura que se hace de los ODS es tan transformadora y es que “no estamos bien”. Se trata de una agenda política, señaló, y puntualizó que los países iberoamericanos han sido los que más han aportado en los tres años de trabajo para su realización. “La UCCI apuesta por un intercambio de datos, experiencias y proyectos que promuevan la corresponsabilidad entre las ciudades”, apuntó Martínez (texto y foto: Laura L. Ruiz).

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