América Latina

Cómo abordar el reto de la integración en las ciudades en crecimiento

Más de la mitad de la población mundial vive actualmente en entornos urbanos (el 54% de acuerdo con los datos que maneja la ONU) y se calcula que en las próximas décadas esta cifra ascenderá hasta alcanzar los dos tercios de la población global que residan en ciudades.

 

Hoy, en América Latina, las ciudades alojan a más del 80% de la población total, una población en aumento a medida que se producen más migraciones. A finales de 2015, se estimaba que había 63 millones de migrantes internacionales viviendo en países de América.

Y es que el cambio climático y sus efectos no es el único gran reto que deberán afrontar las ciudades del siglo XXI. El crecimiento demográfico ejercerá cada vez mayor presión sobre los recursos naturales, que en su mayoría ya son escasos y limitados. Así, la creciente competencia por satisfacer las necesidades y acceder a las oportunidades y servicios supondrá un desafío para las entidades locales, que deberán saber aplicar las políticas públicas adecuadas para garantizar la igualdad entre sus habitantes. Y ello pasará necesariamente por atender, acoger e integrar a los migrantes y solicitantes de asilo de la mejora manera posible.

En este contexto, el Centro Internacional para la Promoción de los Derechos Humanos (CIPDH) de la UNESCO ha creado una suerte de guía para apoyar a las ciudades de Latinoamérica y del Caribe en el diseño e implementación de políticas públicas locales en materia de movilidad humana internacional, “desde un enfoque de derechos y en línea con la Agenda 2030 de Naciones Unidas”.

Migraciones y ciudades

La población migrante y refugiada tiende a instalarse en ciudades, transformando los espacios urbanos en multiétnicos y multiculturales, “lo que trae aparejado el desafío de gestionar políticas inclusivas de la diversidad en clave de interculturalidad”, asevera la ONU.

Este organismo calcula que entre el 2000 y 2015, el número de migrantes internacionales en todo el mundo creció un 41%. Mientras que en 2015 hubo cerca de 244 millones migraciones, en 2000 este número era de 173 millones. En América Latina y el Caribe hay alrededor de 9 millones de migrantes internacionales, que realizan contribuciones a sus países de origen y a los países de destino.

Ante este nuevo paradigma, resulta urgente garantizar que las migraciones se produzcan de forma segura y ordenada -pues los trayectos de las personas migrantes  son a menudo especialmente peligrosos- así como que en los países o ciudades de acogida se ofrezca un trato humanitario e integrador para los recién llegados.

“Sólo entre enero de 2014 y noviembre de 2017 se documentaron más de 22.300 muertes de migrantes en todo el mundo”, precisa el CIPDH, e incide sobre todo en la necesidad de proteger a los niños y niñas, al encontrarse éstos en situación de todavía mayor vulnerabilidad al emprender el viaje: “El riesgo de contrabando, tráfico u otras formas de abuso es mayor, especialmente cuando viajan sin acompañantes”.

 

La guía

El documento propone llevar a cabo acciones concretas previamente implementadas que se podrían aplicar en las ciudades latinoamericanas, como, por ejemplo, garantizar el acceso de migrantes, solicitantes de asilo y refugiados a los procesos de formulación de políticas públicas, tal como lo hizo la ciudad brasileña de San Pablo a través de la Conferencia Municipal y participación social, o la irlandesa Dublín, con su campaña para el voto migrante.

Asimismo, sugiere crear una institución específica para la atención, recepción e integración de migrantes y solicitantes de asilo, poner en marcha campañas de sensibilización entre la población, y complementar los planes de estudio de las escuelas y profesorados con contenidos de educación intercultural, entre muchas otras propuestas.

Desde el ejemplo de ciudades variadas como Berlín, Ciudad de México, Barcelona, Santiago de Chile, la ciudad estadounidense de New Haven, Zúrich o Bilbao, la guía explica el proceso que cada una de las diferentes entidades locales siguió para lograr sus objetivos en el ámbito de la movilidad humana internacional, así como cuál fue su estrategia y qué resultados obtuvieron.

De esta forma, el CIPDH proporciona a los gobiernos locales de América Latina y el Caribe una herramienta para que cada uno, en función de su situación y necesidades propias, de respuesta a los nuevos desafíos que nos acucian, al tiempo que avanzan hacia el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la Agenda 2030 de Naciones Unidas (Texto: Marta Montojo. Foto: DepositPhoto/Ciudad de Sao Paulo).

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