CONCURSO PAISAJISMO

Reimaginar Central Park

A mediados del siglo XIX, dos reputados arquitectos -Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux- ganaron el concurso para diseñar en la ciudad de Nueva York el que hoy es considerado como “parque urbano más icónico de la arquitectura de paisaje moderna”.

A mediados del siglo XIX, dos reputados arquitectos -Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux- ganaron el concurso para diseñar en la ciudad de Nueva York el que hoy es considerado como “parque urbano más icónico de la arquitectura de paisaje moderna”.

Se trataba de Central Park, pulmón de Manhattan, cuyos ideales estéticos y sociopolíticos “de salud, belleza y democracia sustentan la profesión de la arquitectura del paisaje”, según la Asociación Española de Paisajistas. Diversas publicaciones han resaltado el valor democrático que representa el parque central de la Gran Manzana, destacando que el propio Olmsted -quien además fue periodista y crítico social- declaró en sus escritos sobre su futuro parque la  intención de impulsar un espacio democratizador. Señaló que éste “reuniría a un vasto número de personas, ricas y pobres, jóvenes y viejas, judíos y no judíos” sin que se tratase al público como “prisioneros ni como bestias”.

Diseñar desde cero

Así, apuntan los estudios, el boceto que Olmsted y Vaux diseñaron era una llamada a la igualdad y a la libertad del pueblo neoyorkino. Los arquitectos querían que fuera la ciudadanía de Nueva York y no los fundadores de Central Park quienes sacaran el mayor provecho del parque. Ahora, casi dos siglos después, la publicación de paisajismo LA+ (Landscape Architecture Plus) de la Universidad de Pensilvania (EE.UU.) ha puesto en marcha una competición internacional que invita a reimaginar y rediseñar el parque como si se fuera a construir “desde cero” en la actualidad, en un escenario ficticio en que unos “ecoterroristas” acaban de destruir toda materia vegetal del parque.

Para esta propuesta creativa, han incitado a la ciudadanía -expertos y aficionados al paisajismo- a participar en un nuevo concurso de diseño. Podrá presentar candidaturas el conjunto de profesionales y estudiantes “de cualquier disciplina”, precisan, quienes a partir de sus ideas optarán a recibir un premio en efectivo de hasta 4.000 dólares, habiendo cinco ganadores en el concurso.

La función social de un parque

El reto va más allá de lo técnico. Sus impulsores han planteado preguntas de carácter más bien político-filosófico sobre los parques urbanos, que van desde cuestionar cuál es el papel de un parque urbano a día de hoy a cuestiones complejas como “si en los parques, no importa cuán falsa o superficial, manifestamos una expresión estética colectiva de nuestra relación con el mundo ‘natural’, entonces ¿qué ocurre cuando desaparece la naturaleza?, ¿es la estética de esa relación hoy?.

Los arquitectos invitan a preguntarnos también cómo podrían los problemas de la estética, por un lado, y el rendimiento, por el otro, unirse en lo que Olmsted describió como “una única obra de arte” e, incluso, a plantearnos “cómo lo nuevo interpreta lo viejo y cómo juntos, lo nuevo y lo viejo, anticipan el futuro”. Por abordar en los proyectos estas cuestiones, los ganadores recibirán, además del premio en efectivo, un certificado, sus piezas se publicarán en la revista LA+ y recibirán también el último número Iconoclast, algo que también se otorgará a las diez menciones honoríficas que seleccione el jurado. Las convocatoria está abierta hasta el 10 de octubre y los ganadores se anunciarán el 27 de Noviembre 2018. (Texto: Marta Montojo).

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