GHSL es un proyecto del Joint Research Centre (JRC) de la Comisión Europea que produce, a nivel global y totalmente accesible, datos de densidad de población, superficie construida y tipo de asentamiento, generando mapas de áreas construidas y mallas de población a nivel global utilizados por el servicio de la Comisión Europea Copernicus Emergency Management Service (CEMS) para cuantificar la población expuesta a riesgos y para los servicios de alerta temprana.
Tener una información detallada sobre la exposición de los asentamientos es fundamental para gestionar las crisis y evaluar los posibles daños por desastres naturales. Con esta información somo capaces de responder a preguntas como cuantas personas viven en una zona inundada o cuantos asentamientos humanos se verán afectados por un ciclón. Además, la información producida por GHSL es muy relevante en otros ámbitos como en el monitoreo del cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas o en la producción de planes y estudios de urbanismo sostenible.
Estamos viviendo tiempos de gran cambio social en los que la presencia de las personas está teniendo un gran impacto en el planeta. Durante el último medio siglo la población mundial ha crecido considerablemente y aunque la mayor parte de las sociedades han mejorado su bienestar y esperanza de vida, este aumento esta afectando significativamente a los ecosistemas y el clima de nuestro planeta.
A medida que suceden los cambios medioambientales y tecnológicos, las vidas, los medios de subsistencia y las oportunidades de muchas personas se van transformando. Es muy probable que muchas personas que hoy viven en asentamientos más grandes, como ciudades, en su infancia vivieron en pueblos y áreas rurales. Conocer estas dinámicas y como la población se distribuye en el territorio es fundamental para afrontar los desafíos y oportunidades que enfrentamos como sociedad.
Tener una información accesible y detallada sobre los asentamientos humanos y la distribución de la población a nivel global es fundamental para comprender la resiliencia de las sociedades frente a los impactos de los desastres y un clima cambiante y es necesario para planificar una urbanización sostenible.
Global Human Settlement Layer (GHSL)
Global Human Settlement Layer (GHSL) es un proyecto del Joint Research Centre de la Comisión Europea que produce, a nivel global y totalmente accesible, datos de densidad de población, superficie construida y tipo de asentamiento (entre otras características) que apoya iniciativas internacionales como Leave No One Behind y Early Warning for all. Leave no one behind (LNOB) y es una de las propuestas de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible y es parte de los Sustainable Development Goals (SDG). Representa el compromiso de los estados miembros de las Naciones Unidas para erradicar la pobreza en todas sus formas y terminar con la discriminación y la exclusión.
Early Warning for all es también una iniciativa de Naciones Unidas que aboga por garantizar que todas las personas en el planeta este protegido ante los desastres climáticos mediante sistemas de alerta temprana para el año 2027. Esta iniciativa se alinea con las prioridades del Acuerdo de Paris sobre cambio climático y apoya la política marco Sendai Framework for Disaster Risk Reduction 2015-2030, en particular en su objetivo de aumentar la disponibilidad y el acceso a sistemas de alerta temprana ante múltiples riesgos y a la información y evaluación de estos posibles riesgos para el año 2030.
La reducción de daños causados por estos desastres naturales precisa de un enfoque inclusivo que incluya múltiples riesgos (por ejemplo, olas de calor y riesgo de incendios) y de una toma de decisiones informada y basada en el intercambio y la difusión de datos de población desagregados, incluyendo desagregaciones por sexo, edad y discapacidad.
GHSL, y por ende la información que se describe y presenta en el Atlas of the Human Planet 2024, son el resultado de más de una década de investigación sobre la extracción de información sobre asentamientos humanos a partir imágenes satelitales y su integración con diferentes fuentes. Dentro del marco de GHSL, el primer paso es la extracción de información de las áreas construidas (superficie construida, altura de edificios, volumen construido, clases residencial/no residencial) a partir de imágenes satelitales.
A continuación, se obtienen las mallas de población distribuyendo la población residencial recopilada a partir de datos de censos nacionales de población sobre las áreas construidas previamente cartografiadas. Estas mallas de población se utilizan para generar un mapa de tipos de asentamientos, que clasifica las mallas de población en ciudades, suburbios y áreas rurales. El mapa de tipos de asentamientos se puede utilizar para generar indicadores y comparar las ciudades de todo el mundo.
Nivel de urbanización
Las definiciones nacionales de áreas urbanas y rurales difieren significativamente de un país a otro. Muchos países utilizan un tamaño mínimo de población para definir las áreas urbanas, pero el tamaño puede variar enormemente, desde 200 habitantes (en Dinamarca), 2.000 (en Argentina), 5.000 (en la India), 50.000 (en Japón) o incluso 100.000 (en China). Algunos países no utilizan una definición estadística, sino que designan las áreas urbanas por delimitaciones administrativas. En otros países, el empleo o la provisión de infraestructura y servicios se utilizan para determinar si los asentamientos deben clasificarse como urbanos o rurales.
Esto dificulta la comparación de estas áreas a lo largo de las fronteras nacionales. La producción de datos urbanos comparables es clave para llevar a cabo políticas o estrategias internacionales. Por ejemplo, indicadores como los SDG solo pueden compararse y evaluarse con una única definición de ciudad y una única clasificación de áreas urbanas y rurales.
Para ello, el Grado de Urbanización (Degree of Urbanisation) es una nueva definición global que clasifica el territorio en un continuo urbano-rural. Esta definición fue respaldada por la Comisión Estadística de las Naciones Unidas como el método recomendado para realizar comparaciones a nivel internacional. Es una definición basada en la población, que se aplica con métodos geoespaciales.
Crecimiento urbano
En la mayor parte del mundo, el crecimiento de los asentamientos humanos transforma pueblos en ciudades y las ciudades en megaciudades. En 1975 se contaban cerca de 6.400 ciudades (asentamientos de más de 50.000 habitantes), mientras que en 2020 eran mas de 11500. Ciudades como Roma o Londres eran ya grandes ciudades en 1975 y no se han expandido de forma prominente durante los últimos 50 años. mientras que ciudades como Beijin o Kuala Lumpur han crecido principalmente durante estos años.
Por su parte, las megaciudades son aquellas ciudades con mas de 10 millones de habitantes, y son una particularidad de la urbanización de este siglo. El crecimiento natural de la población junto con migración desde zonas rurales y otras partes del globo contribuyen al crecimiento de la población en grandes ciudades, llegando a convertirse en megaciudades. Además, durante la expansión de las megaciudades generalmente absorben las poblaciones colindantes aumentando así aún más su población. En 2020, de acuerdo con el Grado de Urbanización, existían 32 megaciudades en todo el mundo.
Cada megaciudad tiene sus características particulares en cuanto a forma, tamaño y densidad de población. Y, además, sus propias dinámicas y limitantes en su crecimiento. La mayor parte de estas megaciudades se hallan en Asia y América. La megaciudad más poblada del mundo, Guangzhou-Shenzhen, se encuentra en Asia, así como Jakarta, Tokyo, Shanghai y Delhi. Todas ellas cuentan con más de 25 millones de habitantes. Otras megaciudades asiáticas, como Mumbai, Karachi, Dhaka, Kolkota o Delhi tienen mayor densidad de población que las megaciudades norteamericanas como Los Ángeles o New York.
Algunas megaciudades han limitado su crecimiento o tienen grandes limitaciones en el acceso a recursos para poder seguir expandiéndose, como Jakarta. No obstante, otras continúan expandiéndose sin límites. Pero las megaciudades necesitan encontrar un balance entre su desarrollo económico, los recursos invertidos en innovación para mejorar su calidad ambiental (calidad de aire, tratamiento de aguas residuales…) y la calidad de vida de sus ciudadanos, incluyendo una buena provisión de transporte público y el acceso a la vivienda y a los servicios públicos.
La geografía importa
Las sociedades tienden a establecerse y prosperar en áreas con condiciones geográficas favorables. Suelen desarrollarse en climas agradables, en zonas con tierras fértiles, en regiones costeras que permitan el comercio y la comunicación, y en lugares ricos en recursos naturales.
No obstante, también podemos encontrar asentamientos humanos en los lugares más inhóspitos de la tierra. Los asentamientos están parcialmente condicionados por la topografía, el litoral, las montañas las redes fluviales y masas de agua, y en parte por el tamaño de la su población, su economía y sus valores sociales.
Los asentamientos humanos en zonas costeras necesitan encontrar el equilibrio entre los diferentes procesos naturales como la erosión de la zona de costa y la sedimentación en las desembocaduras de los cauces fluviales, y los recursos y oportunidades de los que disponen.
Esta búsqueda del equilibrio se puede observar en la complejidad de los asentamientos, en sus diferentes formas y estructuras. Los asentamientos se adaptan a la geografía existente y a las transformaciones que ha sufrido la costa a causa de las actividades y estructuras humanas como canales o lagunas artificiales o áreas ganadas a los humedales para el uso de la agricultura.
Los Países Bajos cuentan con excelentes ejemplos de asentamientos en zonas costeras. Una gran parte del país está por debajo del nivel del mar. No obstante, han desarrollado unos sofisticados sistemas de gestión del agua y de protección frente a las inundaciones, considerados actualmente como los más avanzados en el mundo. Además, cuentan con la mayor densidad de población entre los países europeos y una gran producción agrícola. Ese intenso uso del suelo ha dado pie a una gran variedad de patrones en sus asentamientos.
El caso de estudio de Ámsterdam en el Atlas muestra la distribución de la población y la topografía de la zona del delta. La ciudad juega un rol muy importante en el desarrollo económico de la región y, además, cuenta con una ubicación estratégica en un cruce entre cauces fluviales y con acceso al Mar del Norte, convirtiendo la ciudad en uno de los centros del comercio internacional.
Zonas vulnerables
Algunos lugares son más vulnerables que otros a los impactos. Los procesos hidrológicos, geológicos o biológicos, así como las características del entorno en el que se hallan los asentamientos humanos afectan a la vulnerabilidad de los mismos.
Los datos producidos por GHSL sobre las áreas urbanizadas y la densidad de población se utilizan de forma operativa por parte del servicio de la Comisión Europea Copernicus Emergency Management Service (CEMS) para cuantificar la población expuesta a riesgos y para los servicios de alerta temprana. También son empleados para la evaluación del impacto del desastre natural, para gestionar la ayuda durante emergencias y para evaluar la reconstrucción después de los desastres.
A lo largo de la historia los ríos han sido un elemento crítico para la supervivencia y prosperidad de las civilizaciones. Además de proveer recursos hídricos, sus riberas ofrecen suelo fértil para la agricultura. Pero los ríos también pueden ser muy destructivos, y pueden causar daños severos y pérdidas de vidas humanas durante las inundaciones.
Una información fundamental para prevenir estos daños y realizar la evaluación de daños después de estos desastres en los asentamientos humanos es conocer el tamaño de las poblaciones, su número de habitantes y su distribución en el espacio. Por este motivo, es tan importante producir datos a nivel global y fácilmente accesibles que permitan extraer esta información.
Durante el periodo entre 1998 y 2017 más de 2.000 millones de personas en el mundo sufrieron las consecuencias de una inundación, resultando en daños materiales, pérdidas de vidas humanas y destrucción de infraestructuras de vital importancia como escuelas y hospitales.
La situación empeora con planes de alerta precoz inadecuados y la falta de consciencia de los posibles peligros de las personas que habitan en áreas con riesgo de inundación. Además, los asentamientos no planificados y aquellos planificados sin considerar los mapas de riesgo, junto con las graves consecuencias del cambio climático han llevado a un aumento global en los daños por inundaciones, lo que afecta de manera desproporcionada a las comunidades vulnerables que viven en países en desarrollo.
Las inundaciones que ocurrieron en Pakistán entre junio y octubre de 2022 (figura 10) tuvieron consecuencias devastadoras, incluyendo la pérdida de 1.739 vidas, daños físicos y pérdidas económicas significativas. El desastre fue causado por lluvias monzónicas más intensas de lo habitual y el derretimiento de los glaciares, ambos vinculados al cambio climático. El impacto que tuvo esta inundación llevó a la declaración de un estado de emergencia en Pakistán el 25 de agosto de 2022, y ha sido reconocido como uno de los desastres naturales más mortíferos y costosos registrados de la historia, y la inundación más mortal desde las inundaciones del sur de Asia en 2020.
A finales de octubre de 2024, debido a una DANA (depresión aislada en niveles altos) que produjo unas lluvias muy fuertes en un corto periodo de tiempo se produjeron grandes inundaciones en diversas zonas de la provincia de Valencia y en algunas zonas de Castilla La Mancha.
Para conocer más sobre GHSL y los datos que produce visita la web https://human-settlement.emergency.copernicus.eu/index.php.
Autores:
Daniele Ehrlich, JRC, European Commission
Thomas Kemper, JRC, European Commission;
Inés Marí i Rivero, Fincons SPA, Consultant for GHSL, JRC European Commission