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Desperdicio alimentario: más de 900 millones de toneladas a la basura cada año

En 2019 tiramos a la basura nada menos que 931 millones de toneladas de alimentos en todo el mundo. Esta cifra, y otras que nos dejan sorprendidos por su magnitud, son las que  revela el informe sobre el ‘Índice de desperdicio de alimentos 2021’, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización WRAP

Casi una quinta parte de toda la comida del mundo acaba en los cubos de basura de las casas, los restaurantes y otros servicios alimentarios, según el último informe de la agencia de la ONU para el medio ambiente, donde se destaca que es un problema mundial, y no solo de los países ricos. Nigeria, por ejemplo, está entre los países que más desperdicia.

Unos 931 millones de toneladas  de alimentos disponibles para los consumidores en 2019 terminaron en los basureros de hogares, comercios, supermercados, restaurantes y otros servicios alimentarios, revela el informe sobre el ‘Índice de desperdicio de alimentos 2021’, publicado por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) y la organización WRAP El peso de esos alimentos equivale aproximadamente a 23 millones de camiones de 40 toneladas completamente cargados, que puestos en fila darían siete vueltas a la Tierra. A nivel mundial, per cápita, cada año se desperdician 121 kilos de alimentos por persona

Una de las conclusiones más llamativas del estudio es que no se observan grandes diferencias entre países ricos y en desarrollo. Nigeria es uno de los países del mundo donde más comida se tira en los hogares con 189 kilos per cápita al año, comparados con los 59 de Estados Unidos. En México se desperdician 94 kilos, en España, 77  y en Colombia, 70.

La investigación revela que la mayor parte del desperdicio, un 11%, se produce en los hogares, frente a los servicios de alimentación y los establecimientos minoristas que tiran un 5% y 2%, respectivamente. Es evidente que, con 690 millones de personas afectadas por el hambre en 2019, un número que se espera aumente drásticamente con el COVID-19, y 3000 millones de personas que no pueden pagar una dieta saludable, los consumidores necesitan apoyo para reducir el desperdicio de alimentos en el hogar.

Impacto en el cambio climático y los ODS

Todo ese desperdicio tiene importantes efectos ambientales y un fuerte impacto en el cambio climático. Por ejemplo,  entre el 8% y el 10% de las emisiones totales de gases de efecto invernadero están asociadas con alimentos que no se consumen, si se toman en cuenta las pérdidas que suceden antes del nivel del consumidor. “Disminuir el desperdicio de alimentos reduciría las emisiones de gases de efecto invernadero y la velocidad de la destrucción de la naturaleza que resulta de la conversión de la tierra y la contaminación. Al mismo tiempo, mejoraría la disponibilidad de alimentos y, por lo tanto, reduciría el hambre y ahorraría dinero en un momento de recesión mundial”, dijo Inger Andersen, directora ejecutiva del Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente.

Sin embargo, ningún Plan Nacional de Acción Climática menciona explícitamente a las dietas sostenibles ni considera la reducción del desperdicio de alimentos como parte de su estrategia, asegura un  informe de la ONU y otras organizaciones publicado a finales del año 2020. Implementar cambios en esos ámbitos podría reducir hasta 12,5 gigatoneladas de emisiones anuales de Co2.

La Cumbre sobre los Sistemas Alimentarios de la ONU 2021  brindará la oportunidad de lanzar nuevas acciones audaces para abordar el desperdicio de alimentos a nivel mundial. Por ejemplo, los países pueden aumentar su contribución para frenar el calentamiento global de acuerdo con los objetivos del Acuerdo de París incluyendo medidas para reducir el desperdicio de alimentos, al tiempo que fortalecen la seguridad alimentaria y reducen los costos para los hogares. En ese sentido, la prevención del desperdicio de alimentos es también un área crucial para su inclusión en las estrategias de recuperación de la COVID-19.

 

 

El impacto negativo también sobre produce sobre la Agenda 2030. La meta 12.3 de los Objetivos de Desarrollo Sostenible busca reducir a la mitad el desperdicio mundial de alimentos per cápita a nivel de los minoristas y los consumidores y reducir las pérdidas de alimentos a lo largo de las cadenas de producción y suministro. Uno de los dos indicadores de la meta es el índice de desperdicio de alimentos. Aprovechando el informe, la agencia de la ONU lanzará grupos de trabajo regionales con el objetivo de ayudar a los países a medir el desperdicio de alimentos para que sean capaces de rastrear los avances que pueden hacer para lograr la meta de 2030, y diseñar estrategias nacionales para prevenir el desperdicio de alimentos.

¿Qué dicen las estrategia de economía circular?

El Plan de Acción de Economía Circular de la UE, tiene entre sus objetivos mejorar todo el proceso de los residuos biológicos, en sintonía con us Estrategia de Bioeconomía.  Según este Plan de Acción, el desperdicio alimentario en la UE supone el 20% de todos los alimentos producidos, un problema de todos, pero especialmente en los centros de producción y en las cadenas de suministro de alimentos. La UE quiere reducir en un 50% el desperdicio alimentario para el año 2030 en el caso del consumo de los hogares y el consumo minorista, y en un 20% el desperdicio en las cadenas de producción y suministro de alimentos. Es en estos últimos donde se concentra la mayor cantidad del desperdicio alimentario.

Por su parte el primer Plan de Acción de Economía Circular español recientemente presentado a consulta pública, ya anuncia que incluirá este problema en la futura Ley de Residuos, a la vez que propone avanzar en el ámbito de las donaciones de alimentos, programas de sensibilización y se dará continuidad al trabajo del Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en los hogares españoles, que desde enero de 2020 se complementa con el Panel de cuantificación del desperdicio alimentario en el consumo extradoméstico (Fuente: PNUMA, UE y MITERD. Foto: FAO/G. Agostinucc).

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