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Estocolomo. Pixbay

Según Eurocities, es posible una reducción del 65% de emisiones GEI urbanas para 2030

Las ciudades europeas agrupadas en Eurocities piden más colaboración a diferentes niveles gubernamentales para pasar a ocupar un “papel central” en la toma de decisiones sobre la lucha climática de la Unión Europea. Aseguran que, así, pueden lograr una reducción de emisiones de gases de efecto invernadero del 60% para 2030. Así lo pone de manifiesto un informe publicado recientemente por Eurocities, la red de grandes urbes del Viejo Continente fundada hace más de 35 años por seis ciudades: Barcelona, Birmingham, Frankfurt, Lyon, Milán y Rotterdam. Ahora, la componen 140 municipios europeos.

En el documento EU climate leadership: 60% emission reduction by 2030, estas 140 ciudades llaman a elevar la ambición climática con objetivos más exigentes en asuntos como la edificación, el transporte o la producción eléctrica; áreas donde las grandes urbes tienen un rol “crucial”, aseguran. Un 64% de las ciudades miembro de Eurocities se han comprometido a ser neutras en carbono para 2050 y un 87,5% han adoptado estrategias de adaptación a la crisis climática.

De ellas, 12 han adelantado el objetivo de neutralidad a antes de 2040. Una es Estocolmo. La capital sueca se propuso reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero derivadas del sector residencial, de la producción y consumo eléctrico y de gas, así como del transporte, a 2,2 toneladas de CO2 equivalente por habitante para 2020. Ahora, la meta para el año 2023 está en 1,5 toneladas de CO2 per capita. En España, el valor medio de emisión son 5,2 toneladas de CO2 per capita, según los últimos datos del Banco Mundial.

“Las ciudades son una parte integral de la solución: los principales desafíos están en las ciudades, pero también es donde hay una riqueza de conocimientos y experiencia que son enormemente beneficiosos para desarrollar planes y estrategias, políticas y reglamentos”, defienden desde la red.

Las claves para conseguir esta descarbonización acelerada de la economía en las urbes van desde una reducción del 90% de las emisiones derivadas del transporte en 2050 al despliegue de tecnologías de captura y almacenamiento de carbono, pasando por un incremento en la parte renovable del mix eléctrico hasta llegar a superar el 80% de electricidad de origen renovable para mediados de este siglo.

“El actual objetivo energético de la UE de al menos el 32% del consumo total de energía final de la UE para 2030 no está en consonancia con las ambiciones para 2050 y, por lo tanto, debería revisarse junto con la tarifa de reducción de emisiones de la UE para 2030”, se queja Eurocities en el informe.

En cuanto a la renovación de edificios para ganar rendimiento energético, Eurocities reconoce que la nueva Renovation Wave Strategy, publicada por la Comisión Europea en octubre, es “un paso en la dirección correcta”. La estrategia propone que para 2030 se hayan renovado hasta 35 millones de edificios y que el sector de la construcción haya creado hasta 160.000 puesto de trabajo adicionales en el empleo verde.

Mientras la red aprueba el objetivo de esta nueva “oleada de renovación de edificios” de duplicar la ratio de rehabilitación energética para 2030, llama a los estados miembro de la UE a desarrollar “marcos normativos apropiados” que tengan en cuenta modelos de participación ciudadana no sólo entendiendo a los vecinos y vecinas como usuarios de los edificios y consumidores de energía sino dentro de un “enfoque integrado centrado en los barrios”.

“Los ciudadanos y las comunidades locales deberían participar en la adopción de decisiones relativas a los enfoques de vecindad y a los edificios multivivienda”, señalan, y añaden que “la falta de modelos participativos para el diseño y la ejecución de programas de renovación limita las posibilidades de reforzar la asequibilidad y la seguridad de la tenencia. Las ciudades y los ciudadanos son fundamentales para hacer frente a la oleada de renovación, pero no pueden hacerlo solos”, zanjan.

Respecto al transporte, piden a la UE “metas fuertes a nivel europeo” para que los Estados miembro puedan crear el marco apropiado de condiciones que favorezcan la movilidad urbana sostenible.

Sobre los métodos de captura y retención del carbono, insisten en la necesidad de dar prioridad a las soluciones basadas en la naturaleza y en acompañar siempre estos recursos con estrategias para reducir drásticamente las emisiones. Reclaman al ejecutivo comunitario que intensifique los esfuerzos para el desarrollo de estas tecnologías de absorción de carbono. Por ejemplo,  a través de fondos adicionales de la UE para financiar proyectos de demostración de absorción de carbono en las ciudades “e identificar posibles obstáculos reglamentarios”.

 


Texto: Marta Montojo (Foto: Pixbay).


 

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