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iniciativa europea Pathways2Resilience

Las regiones y ciudades españolas que lideran la resiliencia climática en Europa

En toda Europa las Administraciones locales están bajo una presión creciente para hacer frente a un ciclo acelerado de sequías, olas de calor e inundaciones destructivas. Mientras tanto, deben mantener su planificación a largo plazo, construir infraestructuras resilientes y proteger a las comunidades directamente afectadas por condiciones cada vez más impredecibles.
El desafío se ve agravado por presupuestos ajustados, capacidad de personal limitada y prioridades políticas en competencia. Para navegar en esta incertidumbre, la iniciativa europea Pathways2Resilience está apoyando a 100 regiones y comunidades para desarrollar estrategias de resiliencia climática a largo plazo. Artículo publicado en el número 57 de la revista Ciudad Sostenible.

El programa Pathways2Resilience ofrece formación, asesoramiento de expertos, aprendizaje entre pares y pequeñas subvenciones para ayudar a los gobiernos locales a diseñar planes de acción climática e identificar fuentes de financiación adicionales provenientes de la inversión privada.

Para España, este apoyo ha llegado en un momento crítico. Regiones y municipios como Málaga, Cádiz, Castilla y León y Cataluña están lidiando con una intensa presión sobre los recursos hídricos, el aumento del calor extremo y una infraestructura envejecida que necesita una modernización urgente. Las cuatro están participando en Pathways2Resilience, pero en diferentes etapas. Málaga y Castilla y León se unieron a la primera cohorte en 2024 y están completando el programa, mientras que Cataluña y Cádiz fueron seleccionadas en enero de 2026.

Un programa de aprendizaje práctico para regiones

Pathways2Resilience se estableció bajo la Misión de la UE sobre Adaptación al Cambio Climático para apoyar a aquellas regiones particularmente vulnerables a los impactos climáticos, que carecen del tiempo, la experiencia técnica o los recursos para crear o mejorar su planificación a largo plazo. Las Administraciones públicas participantes pueden seguir un recorrido de aprendizaje de 18 meses, ayudándoles a desarrollar tres resultados clave: una estrategia de resiliencia climática, un plan de acción y un plan de inversión.

El programa se basa en una idea sencilla: cada región es única y puede comenzar desde un punto de ‘madurez’ diferente, pero todas pueden beneficiarse de una metodología estandarizada y probada (el Regional Resilience Journey) junto con un apoyo individualizado adaptado a sus necesidades. Por ejemplo, la ciudad de Málaga ya ha realizado un trabajo pionero en la reducción de emisiones y la mejora de la calidad del aire mediante el aumento de espacios urbanos verdes y el uso de energías renovables.

Pathways2Resilience fue fundamental para apoyar a la ciudad andaluza en la integración de estas acciones dentro de un enfoque más amplio de resiliencia climática a largo plazo, integrando la mitigación y adaptación climática.

Para muchas regiones, este enfoque estructurado y práctico ha demostrado ser un punto de inflexión. Varios participantes de la primera cohorte, incluido Málaga, describieron el programa como un ‘currículo’, que no solo cambia lo que hacen las administraciones, sino también cómo piensan sobre la resiliencia. Esto los ha animado a profundizar en la colaboración interdepartamental y ha dado a los funcionarios la confianza para probar nuevas ideas y conectar con grupos demográficos que anteriormente eran difíciles de alcanzar.

El recorrido de Málaga

Málaga ya está sintiendo el impacto agudo del cambio climático. Los veranos son cada vez más largos y calurosos, las sequías son más frecuentes y la presión sobre los recursos hídricos se intensifica. Las consecuencias afectan a la salud pública, el patrimonio cultural y a los dos sectores que sustentan la economía de la ciudad: la agricultura y el turismo.

En respuesta, la ciudad ha actualizado su Plan Local de Adaptación Climática y ha lanzado una serie de medidas prácticas que protegen a las personas, la infraestructura y el medio ambiente. El plan incluye nuevos refugios climáticos ubicados en toda la ciudad, diseñados para ofrecer alivio durante las olas de calor, especialmente para las poblaciones vulnerables. Málaga también ha introducido rutas climáticas, garantizando movilidad segura y accesible durante el tiempo extremo, al tiempo que mantiene las funciones esenciales de la ciudad.

La resiliencia hídrica sigue siendo una de las prioridades más urgentes de la región. La ciudad está invirtiendo en la gestión eficiente del agua, promoviendo la conservación y explorando fuentes alternativas de agua, fortaleciendo iniciativas ya en marcha.

La regeneración del río Guadalmedina ha creado un corredor verde que mejora la biodiversidad mientras protege la zona de inundaciones. Por otro lado, la planta de desalación solar en El Atabal utiliza energía renovable para generar el equivalente a la demanda eléctrica de 2.000 hogares, apoyando la seguridad hídrica y reduciendo la presión sobre las cuencas hidrográficas.

Sentando las bases para un cambio a largo plazo

Aunque el apoyo financiero que Málaga recibió a través de Pathways2Resilience fue modesto en comparación con las necesidades de inversión generales de la región, su uso estratégico ha permitido al Departamento de Sostenibilidad Ambiental superar obstáculos tradicionales en las Administraciones públicas y reunir equipos municipales, investigadores y empresas privadas de maneras que antes no eran comunes.

Alfonso Palacios, ingeniero civil y gerente de Proyectos del Departamento de Sostenibilidad Ambiental de Málaga, resume esta trayectoria de resiliencia en dos términos clave: inclusividad y planificación a largo plazo.
De hecho, más allá de la colaboración interdepartamental, el programa ha ayudado a la ciudad a fortalecer su compromiso con la sociedad civil y las empresas privadas que ahora también están contribuyendo a las medidas de adaptación de la ciudad y ayudando a concienciar sobre los riesgos climáticos.

Más allá del área local, los fuertes lazos con otras regiones españolas y europeas que enfrentan desafíos similares permitieron a Málaga mostrar su trabajo, destacando la organización de una de las reuniones clave del programa el pasado octubre, y forjar colaboraciones tanto a nivel nacional como en la UE.

‘Pasando la antorcha’

En la reciente Cumbre de Pathways2Resilience, donde por primera vez se reunieron las 100 regiones apoyadas por el programa para compartir desafíos y lecciones, Málaga tuvo la oportunidad de compartir su experiencia con el Gobierno de Cataluña y la provincia de Cádiz, que ahora comienzan el mismo recorrido.
Para muchas de estas regiones, unirse al programa también ha sido una forma de elevar el perfil político de la adaptación climática, respaldada por un compromiso de ofrecer resultados que sean prácticos, aplicables y basados en las necesidades locales.

En el caso de Cataluña y Cádiz, una ambición central es integrar la adaptación climática de manera más firme dentro de la protección civil, asegurando que la planificación a largo plazo y la preparación para emergencias se refuercen mutuamente. Ambas también buscan complementar sus propias iniciativas con enfoques probados en otras partes de Europa, mientras utilizan su participación para fortalecer su posición internacional.

La adaptación es un desafío, pero la colaboración ayuda

Las experiencias de Málaga, Cataluña y Cádiz revelan una historia común entre las regiones españolas. La resiliencia climática requiere planificación a largo plazo, coordinación entre departamentos y atención política sostenida, condiciones que no siempre son fáciles de asegurar. Las regiones deben equilibrar las urgentes responsabilidades diarias con el lento y complejo trabajo de prepararse para los riesgos climáticos futuros.

Sin embargo, el programa Pathways2Resilience ha creado un espacio donde este cambio se vuelve posible. Al proporcionar estructura, experiencia y una plataforma para la colaboración, está ayudando a las regiones a pensar más allá de proyectos aislados y a construir estrategias de resiliencia más amplias.

En 2026, Pathways2Resilience organizará en España un taller nacional de gobernanza multinivel que reunirá a regiones y municipios que trabajan en la planificación de la resiliencia junto con actores clave a nivel nacional. El enfoque principal será la financiación de la adaptación: cómo transformar los planes de resiliencia en acciones financiadas y ejecutables, junto con una mejor coordinación entre los distintos niveles de gobernanza.

En un mundo donde los desafíos climáticos están intensificándose más rápido de lo que muchas administraciones pueden responder, las regiones juegan un papel crucial en la gestión del agua, la salud, la movilidad, el uso del suelo y los servicios de emergencia.

La experiencia de Málaga muestra que el progreso es posible incluso cuando los recursos son limitados. Cataluña y Cádiz se están preparando para dar los próximos pasos, aportando nueva energía e ideas. Juntas, estas regiones pioneras están ayudando a orientar la conversación nacional de una reacción hacia una resiliencia a largo plazo.

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