Informe Worldwatch Institute 2016

Las ciudades, motores económicos y centros de pobreza

Cerca de 3.900 millones de personas –la mitad de la población mundial– vive en zonas urbanas. Para el año 2050, se espera que ese número sea casi el doble. Según el reciente informe publicado en castellano La Situación del Mundo 2016, que lleva por título: “Ciudades sostenibles. Del sueño a la acción”, no hay duda de que las ciudades seguirán creciendo y el debate reside en cómo lo harán.

La insostenibilidad desde el punto de vista medioambiental, las desigualdades y la pobreza en los núcleos urbanos, y la falta de participación ciudadana en la toma de decisiones en este entorno, ponen de relieve la urgencia de iniciar una transición hacia otro modelo de organización urbana.

Gary Gardner, investigador y director de publicaciones del Worldwatch Institute (think tank estadounidense que elabora el informe anualmente), ha comentado que “una ciudad sostenible es incompatible con un sistema económico basado en el crecimiento infinito y la explotación de las personas y del planeta”.

Insostenibilidad ambiental del modelo urbano

Las ciudades generan el 80% del PIB mundial y sin embargo, también son las que consumen el 70% de la energía y emiten el 80% de las emisiones de gases de efecto invernadero. Como señala José Bellver, investigador de FUHEM Ecosocial, es llamativo que “la mayor parte de consumo de energía y materiales se realice en las ciudades cuando su población representa el 54% de la población mundial y las ciudades ocupan entre el 1 y el 3% del territorio global”.

Las ciudades de hoy tienen también que hacer frente a la escasez de metales, minerales y combustibles, y a los impactos de un sistema de alimentación, transporte y edificación, entre otros, que se extienden más allá de la región y el país que albergan dicha ciudad. Gary Gardner señalaba también que hay que tener en cuenta también la generación de residuos de una ciudad ya que “son la tercera fuente de emisiones de metano directamente causados por los humanos”.

Estos impactos se agravan cuando se trata de la organización de ciudades de más de 10 millones de habitantes. Según el informe, “las megaciudades han pasado de dos en 1950 a 29 en 2016, y para 2030 está previsto que lleguen a ser 41”.

Pobreza y desigualdad en la ciudad

Según Gary Gardner, “las ciudades son motores de economía y, a la vez, centros de pobreza”, ya que aproximadamente uno de cada siete habitantes de zonas urbanas vive en la pobreza, generalmente, en asentamientos marginales de los países en desarrollo. Además, el 10% de la población urbana en países en desarrollo carece de acceso a la electricidad y el 18% utiliza madera, estiércol o carbón para cocinar”, según el investigador.

En el informe, coeditado en castellano por FUHEM Ecosocial e Icaria, se analiza la evolución de 1990 a 2012, cuando se pasó de 650 millones de habitantes urbanos que vivían miserablemente en barriadas pobres a unos 863 millones.

Siete claves para las ciudades sostenibles

Sin embargo, las ciudades de hoy en día están también en una interesante posición para asumir el liderazgo de construir economías sostenibles. Gary Gardner explicaba la dificultad para describir un único modelo de ciudad sostenible: “Las ciudades difieren en cuanto a geografía, clima, cultura, historia, riqueza y otra multitud de aspectos, cada uno de los cuales hace imposible plantear un modelo único para la sostenibilidad urbana”. Además, insiste el investigador, “no disponemos de ningún modelo maduro de sostenibilidad urbana en ningún lugar del planeta”. Debido a estas incertidumbres, describir una ciudad sostenible requiere un esfuerzo de imaginación.

El informe “La Situación del Mundo 2016” no formula una única vía para lograr ciudades sostenibles, sino que ofrece ideas para avanzar hacia la sostenibilidad urbana. En este sentido, Gary Gardner resumía en siete las claves para desbloquear la transición hacia la sostenibilidad: Reducir, hacer circulares, y no contaminantes los flujos de materiales; invertir en infraestructuras verdes que den espacio a la naturaleza; que el desarrollo de la ciudad sea compacto, conectado y a escala humana; dedicar espacios para el encuentro de la gente; fortalecer las ciudades como centro de bienestar cuidando los servicios sanitarios o evitando la contaminación atmosférica; que el desarrollo se centre en las personas; y, finalmente, asegurar que la gobernanza es participativa.

Aquí están los siete consejos principales para aquellas ciudades que quieran desbloquear su tránsito hacia la sostenibilidad:

  1. Reducir, hacer circulares, y no contaminantes los flujos de materiales. crear economías que reduzcan de forma notable el uso de materiales y los hagan (re)circular es quizás el paso más grande que las ciudades solo pueden dar por sí solas hacia un futuro sostenible. El uso compartido del coche o de herramientas pueden ser buenos ejemplos que reducen la huella de materiales de una persona.
  2. Otorgar espacio a la naturaleza. Las “infraestructuras verdes” puede ayudar a las ciudades a evitar la construcción de nuevas y costosas instalaciones para la gestión del agua, pudiendo recargar los acuíferos, y proporcionar protección contra las inundaciones.
  3. Usar un desarrollo compacto y conectado. Las ciudades compactas generalmente requieren un menor uso de recursos por persona y tienden a mejorar la conectividad de todo tipo –en términos físicos, sociales, económicos– generando innovación, actividad económica y capital social y cultural.
  4. Hacer lugar (placemaking) creativo. monumentos, plazas, patios, lagos, y parques dan personalidad a los espacios urbanos y sirven como puntos de encuentro para la gente. Al invertir en estos activos, las ciudades pueden crear lugares atractivos que promueven el orgullo cívico y la unidad, y crear un fuerte sentido de comunidad.
  5. Fortalecer las ciudades como centros de bienestar. Las ciudades deben garantizar que todos los ciudadanos tengan acceso a la asistencia sanitaria. Las ciudades pueden prevenir los problemas respiratorios y digestivos relacionados con la contaminación, garantizando aire y agua limpios.
  6. Mantener a las personas en el centro del desarrollo. El propósito fundamental de una ciudad es servir a su gente. Sin embargo, en muchas ciudades, las prioridades de desarrollo se establecen en función de las necesidades de los constructores, los agentes financieros, y los privilegiados de la ciudad, mientras dejan de lado el interés público. Para ser más inclusiva, las administraciones locales pueden entretejer los intereses de la gente en la misma fibra de las iniciativas de la ciudad, haciendo participar a la ciudadanía.
  7. Asegurar una gobernanza participativa. En cuestiones de mayor o menor importancia la ciudadanía de las ciudades sostenibles encuentra un papel que jugar en la gobernanza, tanto ejerciendo como votantes individuales, como parte de grupos de influencia. El poder es compartido entre el ayuntamiento y las jurisdicciones más pequeñas dentro de la ciudad. y los miembros de grupos civiles de todo tipo son consultados periódicamente y son incluidos en los principales procesos de toma de decisiones.
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