Varios estudios han demostrado que la vegetación de espacios públicos crea un microclima que mitiga el efecto de isla de calor urbana. En Estrasburgo, se ha registrado una diferencia de temperatura de hasta 7,5 °C entre el aeropuerto de Entzheim y el centro de la ciudad.
Esto se debe al calor absorbido por las superficies minerales (fachadas de edificios y carreteras), que se libera por la noche. Los árboles resultan ser la herramienta más eficaz, ya que combinan el efecto de la sombra con la transpiración, lo que resulta en un descenso localizado de la temperatura.
Además, los espacios verdes y la red de arbolado urbano contribuyen a mejorar la calidad de vida y aportan diversos beneficios al entorno urbano, como la captura de carbono, la filtración de contaminantes atmosféricos, la infiltración del agua de lluvia y el fomento de la biodiversidad. Además, caminar bajo la copa de los árboles proporciona tranquilidad. Muchos de estos beneficios contribuyen a preservar la salud física y mental de los residentes.
Para traducir estos objetivos en términos operativos, la ciudad francesa de Estrasburgo ha creado el «Plan Canopy», que pretende extender la cubierta arbórea sobre su territorio urbano y evolucionar los métodos de gestión de los árboles para adaptarse a las nuevas limitaciones climáticas.
El índice de cobertura vegetal de Estrasburgo se sitúa actualmente en torno al 26 % en todo el territorio de la ciudad, pero existe una disparidad significativa entre barrios. El objetivo es alcanzar el 30 % para 2050 mediante la implementación de una ambiciosa política de plantaciones.
Para lograr este objetivo, este Plan de la Cubierta Vegetal se estructura en torno a cuatro pilares principales:
Eje 1: La protección y preservación del patrimonio arbóreo existente.
Eje 2: Ampliación de la cubierta arbórea (+10.000 árboles de aquí a 2030 en Estrasburgo).
Eje 3: Investigación y desarrollo relacionados con el arbolado urbano.
Eje 4: Fomentar el desarrollo de la cubierta vegetal en terrenos privados.
La Ciudad, en colaboración con la comunidad investigadora, está desarrollando su conocimiento sobre los árboles urbanos en relación con el cambio climático. Se están realizando estudios en Estrasburgo para comprender mejor los árboles. Dos áreas principales son el núcleo de estos proyectos de investigación: la influencia de la vegetación en el clima urbano y su adaptación al cambio climático.
Gracias a la sombra que proporciona y al fenómeno de la transpiración, el árbol influye en las condiciones climáticas del espacio que ocupa y de su entorno. Para comprender mejor estos procesos, la ciudad de Estrasburgo ha decidido apoyar un estudio inicial impulsado por el laboratorio Icube en colaboración con la Universidad de Estrasburgo y el INRA.
En 2021, agentes comunitarios e investigadores del laboratorio Icube instalaron sensores de medición climatológica en plátanos, tilos y almeces de tres calles de Estrasburgo: la calle Ellenhard, la calle Jacques Preiss y la calle General Ducrot (distrito Tribunal-Contades).
El objetivo de instalar estos sensores es evaluar el comportamiento de diferentes especies de árboles en función del clima y comparar el poder refrigerante de tres especies distintas emblemáticas de las plantaciones urbanas (Fuente: Municipalidad de Estrasburgo. Foto: ICS/Depositphoto).