La revista para la sostenibilidad urbana y el cambio global
Carmen Sanchez Miranda ONU Habitat

Carmen Sánchez-Miranda (ONU-Habitat): «Las ciudades están en la primera línea de la batalla contra el cambio climático»

Hoy es un día especial por partida doble. Celebramos el Día Mundial de las Ciudades (que cierra el ‘octubre urbano’ de Naciones Unidas) y comienza la cumbre del clima, COP26, en Glasgow con la urgente necesidad de aumentar la ambición climática para cumplir con el Acuerdo de París de 2015. Por ambos motivos, le hemos pedido a Carmen Sánchez-Miranda, jefa de la Oficina de ONU-Habitat en España, que nos ponga el acento en la relación entre el futuro sostenible de las ciudades y la lucha contra el calentamiento global. En realidad, dos caras de la misma moneda.

Sabemos que la población urbana sigue creciendo, en términos globales, de manera exponencial, y que las ciudades se están expandiendo más que lo que la demanda poblacional requiere. Sabemos que son las ciudades las que han estado al frente de la lucha contra la pandemia de la COVID 19, y las que están en la primera línea de la batalla contra el cambio climático. Sabemos que los desafíos que enfrentan son enormes, pero aún parecemos no estar plenamente conscientes de que es también ahora y aquí, en las ciudades, donde se abren las ventanas de oportunidad para enfrentarlos.

El 70 por ciento de la infraestructura que se necesitará para albergar el crecimiento de la población urbana global en 2030 aún no se ha construido. Podemos, y debemos, dar forma a estos entornos aun por construir de manera que se aseguren espacios públicos saludables, en cantidad y calidad, viviendas asequibles y transportes seguros y sostenibles, y de manera que todo esto se haga, favoreciendo la reducción del consumo total de energía y las emisiones de gases de efecto invernadero.

Con más de la mitad de la población mundial viviendo en entornos urbanos, más del ochenta por ciento en el caso de España, el comportamiento de esta masa crítica también resulta clave para promover la transformación y la innovación necesaria para el cambio. E insisto en la transformación, porque las ciudades no deberían aspirar a volver a la vieja normalidad. El modelo anterior, basado en un consumo excesivo de energía y recursos, es insostenible, y el planeta no lo aguanta. Necesitamos cambios de comportamiento y políticas urbanas que permitan una transición significativa hacia una normalidad más verde, más justa, más saludable y más resiliente.

El mundo se calienta y sus pueblos y ciudades sufren cada vez más los efectos relacionados con el clima. Sequias, olas de calor recurrentes, tormentas y deslizamientos de tierra son cada vez más frecuentes. Además, con el aumento esperado del nivel del mar, al menos 130 ciudades portuarias se verán afectadas por inundaciones costeras en los próximos años. Si no logramos construir y fortalecer la resiliencia urbana ante las crisis climáticas, los impactos relacionados con éstas, podrían costar a las ciudades más de trescientos mil millones de dólares cada año.

Promover la acción climática de los pueblos y ciudades, incluida la adaptación al cambio climático y la construcción de la resiliencia urbana, se torna así en fundamental. Y sin embargo, del financiamiento climático global, el porcentaje destinado a promover una mejor adaptación a los impactos del clima se está quedando muy rezagado, como también lo está haciendo la inversión en medidas de resiliencia de los sistemas urbanos. Los riesgos de desastres provocados por el clima son de alguna manera impredecibles, pero no lo es la vulnerabilidad de los entornos donde ocurren. La adaptación para la resiliencia climática ayudará a las ciudades a prepararse, mitigar y responder a los riesgos que plantean los impactos y las tensiones climáticas, predecibles e impredecibles.

Para lograrlo, invertir en infraestructura más sostenible y resiliente al clima, salvaguardando el acceso a los servicios urbanos, es esencial, como también lo es el desarrollo de un enfoque holístico y de amenazas múltiples para fortalecer la resiliencia en nuestras ciudades. Reducir la vulnerabilidad y la exposición a los riesgos relacionados con el clima es un proceso continuo e iterativo que requiere la participación de todas las partes interesadas; los gobiernos nacionales, regionales y locales juegan un papel clave en la implementación de planes ambiciosos y creíbles, así como en el establecimiento de las pautas para un cambio transformador. Sólo si elegimos enfrentar juntos los desafíos climáticos, podemos asegurar que todas las comunidades, especialmente las más vulnerables, superen los impactos climáticos y puedan prosperar.

En esta línea, explorar soluciones basadas en la naturaleza y enfoques de adaptación basados en los ecosistemas nos ayudan a combinar los esfuerzos de mitigación y adaptación en las ciudades y, además de ser eficaces para hacer frente a las alteraciones climáticas, pueden también generar importantes beneficios económicos, sociales y ambientales.

Estas son algunas de las estrategias para la adaptación climática en los entornos urbanos que promovemos desde el Programa de las Naciones Unidas para los Asentamiento Humanos-ONU- Habitat, y que se incluyen en la publicación “Climate Proofing Toolkit y se promueven desde la iniciativa #Cities4ClimateAction, donde las ciudades comparten sus acciones de adaptación al cambio climático, y sirve de referencia e inspiración para otros.

Cada respuesta a una crisis, incluida la pandemia por la COVID19 y las crisis climáticas, debe incluir un plan de rápida capacidad de recuperación para el futuro. Cada recurso que invirtamos ahora debe sentar las bases de la sostenibilidad futura, y por eso es clave incorporar las estrategias de adaptación al clima en las agendas del desarrollo. No se trata de elegir, se trata de articular todas las respuestas y asegurar que la recuperación se ancle en la Agenda 2030. Se trata de que la acción inmediata esté alineada con los objetivos de largo alcance, y de que las medidas que garanticen la recuperación sanitaria y socioeconómica sean pilares también de la lucha contra la pobreza y el cambio climático.

Por todo esto, este año, la adaptación de las ciudades al cambio climático a través de la resiliencia urbana fue elegido como el tema principal de los debates en torno al Día Mundial de las Ciudades, que conmemoramos cada 31 de octubre. Esta fecha además, marca el cierre de la campaña del Octubre Urbano, un mes en el que desde ONU Habitat hemos invitado a todos los actores relacionados con el desarrollo urbano, a consolidar mensajes en torno a la acción climática, de manera que puedan ser escuchados y atendidos durante la próxima COP26, que comenzará en noviembre en la ciudad de Glasgow, Escocia.

Sólo si actuamos ahora tendremos la oportunidad de alcanzar los compromisos del Acuerdo de París, los ODS y la Nueva Agenda Urbana. Sólo si aceleramos la acción ahora, podremos asegurar que nadie ni ningún lugar se quede atrás. Sólo mediante decisiones que tomemos hoy, podremos apoyar a las próximas generaciones a disfrutar de un mejor futuro urbano.


Texto: Carmen Sánchez-Miranda, jefa de la Oficina de ONU-Habitat en España 


 

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