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Nazmul Huq (ICLEI): “Los actuales modelos no pueden proteger a las sociedades de las incertidumbres”

Hace diez años, ICLEI lanzó el primer Congreso de Ciudades Resilientes. Desde entonces, la resiliencia ha pasado de ser un tema marginal a un enfoque de política climática generalizada en todos los niveles. El doctor Nazmul Huq, director del equipo de Desarrollo Resiliente de ICLEI, ofrece su visión sobre la evolución del concepto y su implantación.

¿Dónde estamos en estos momentos en términos de resiliencia urbana?

Para responder a esta pregunta debemos preguntarnos primero: ¿resiliencia de qué? ¿a qué? ¿o de quién? La resiliencia es un concepto general y aún carece de una definición precisa y estándar para diversos contextos.  A pesar de ello, podemos seguir la progresión de los marcos y acciones de resiliencia urbana tanto cuantitativa como cualitativamente. En términos de cantidad, hay un número creciente de iniciativas de resiliencia y de ciudades que están redactando e implementando planes en este sentido. Cualitativamente, vemos los impactos positivos de esas iniciativas para las comunidades en todo el mundo, aunque persisten los desafíos sobre cómo plasmar esos beneficios en cifras o estadísticas.

Muchos actores, a diferentes escalas, están llevando a cabo diversas iniciativas y campañas enfocadas a mejorar la resiliencia urbana. En paralelo, la resiliencia se ha convertido en una disciplina académica por derecho propio. En el futuro, el conocimiento académico y las prácticas e iniciativas del mundo real deberán conectarse más estrechamente.

¿La resiliencia se relaciona únicamente con el cambio climático?

No. La resiliencia urbana es la capacidad de las ciudades para anticipar, prevenir, absorber y recuperarse de las conmociones y tensiones provocadas por cambios ambientales, tecnológicos, sociales y demográficos rápidos, que pueden ser causados ​​por fenómenos naturales, peligros antropogénicos o crisis socioeconómicas.

Según esta definición, las ciudades no solo necesitan buscar resiliencia para su infraestructura física, sino también para sus sociedades y economías. Los actuales modelos sociales y económicos no pueden proteger a las sociedades de las incertidumbres. Lo hemos visto con la pandemia de COVID-19 que ya empuja a millones de personas por debajo de la línea de pobreza incluso en sociedades occidentales que supuestamente son más resistentes.

¿Qué significa el lanzamiento de la campaña Making Resilient Cities 2030 para la próxima década de acción?

Making Cities Resilience 2030 ( MCR 2030 ) tiene mucho que ofrecer a las comunidades urbanas de todo el mundo. Lanzada en Daring Cities 2020 , esta campaña de una década es ahora una iniciativa global con múltiples partes interesadas para mejorar la resiliencia local a través de diversas acciones integradas. Se centra en el intercambio de conocimientos, el aprendizaje de ciudad a ciudad, la mejora de las asociaciones técnicas y el fomento de la gobernanza multinivel.

La campaña establece una hoja de ruta de resiliencia de tres etapas que las ciudades pueden utilizar para evaluar su nivel de resiliencia. Pueden avanzar a la siguiente etapa a medida que alcanzan hitos basados ​​en los criterios establecidos y en los compromisos adoptados. El objetivo final es que las ciudades incorporen los planes de reducción del riesgo de desastres y se centren en el seguimiento y la evaluación para lograr y mantener los objetivos de resiliencia.

¿Qué papel debe desempeñar la resiliencia para conseguir la neutralidad climática?

La mitigación del cambio climático sigue siendo de suma importancia y establecer objetivos y estrategias de neutralidad climática es la mejor manera de lograrlo. Sin embargo, los impactos del cambio climático ya se están sintiendo y continuarán afectándonos a todos en el futuro. Por tanto, debemos complementar la neutralidad climática con objetivos de resiliencia.

Por ejemplo, el Marco de Neutralidad Climática de ICLEI se basa en tres pilares ambiciosos que se centran en la mitigación: reducir y secuestrar drásticamente las emisiones de gases de efecto invernadero; desinvertir, reconvertir y reinvertir; y compensar cualquier emisión de GEI que no pueda eliminarse, reducirse o evitarse de inmediato.  Este marco también enfatiza la necesidad de cambiar fundamentalmente de nuestros modelos y sistemas socioeconómicos hacia modelos más resilientes.


Autor: Matteo Bizzotto

Traducción y edición: Albert Punsola


 

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