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Ciudad Verde

El impacto de las infraestructuras verdes en la ciudad de Madrid

Los investigadores del Grupo Transitando nos traen en este artículo  más resultados del proyecto de investigación «Evaluación de la infraestructura verde de Madrid: hacia una mejora de las políticas municipales para la resiliencia socio-ecológica», subvencionado por el Ayuntamiento de Madrid, cuyos avances previos han sido publicados también hemos publicado en nuestra web.

Autores: Marta Suárez Casado, Amaia Rieiro Díaz y David Alba Hidalgo, investigadores de Transitando.

La resiliencia socio-ecológica no puede ser directamente “creada” pero se puede fomentar mediante factores como la diversidad, la autonomía y autosuficiencia, la gobernanza policéntrica, la cohesión social, la innovación y el aprendizaje… También contemplando factores transversales como la escala temporal, la escala espacial y la justicia socioambiental. Desde Transitando hemos desarrollado esta metodología para la estimación del impacto de políticas públicas en la resiliencia socio-ecológica de la ciudad, que puede aplicarse en la evaluación y seguimiento de planes, programas y proyectos en ejecución o ejecutados, y también en diseño e implementación de nuevos documentos marco.

Para evaluar el impacto en la resiliencia de las políticas del Ayuntamiento de Madrid, identificadas en las anteriores fases de nuestra investigación, se propone como herramienta principal un sistema de indicadores que aportan información sobre los factores que la favorecen. Se valora, para cada una de las veintiuna políticas analizadas, en qué grado presentan acciones concretas que puedan hacer aumentar o disminuir estos factores de la resiliencia, medidos en esa treintena de indicadores, conformando un Índice de resiliencia global para cada una de las políticas evaluadas.

Para la construcción de este índice se ha conducido una consulta a personas expertas en los campos de resiliencia urbana, infraestructura verde, servicios de los ecosistemas, políticas públicas, justicia ambiental e indicadores de sostenibilidad. Paralelamente se han georreferenciado seiscientas veinte actuaciones concretas derivadas de las políticas analizadas, con el objetivo de conocer quiénes son las potenciales personas beneficiarias dichas actuaciones, diferenciando características socioeconómicas de la población como edad, nacionalidad, nivel de ingresos y nivel educativo.

Los resultados de la evaluación realizada por el equipo de Transitando arrojan un valor medio del índice de resiliencia de todas las políticas de 4,32 en una escala de -10 a 10, en el que el -10 significa que no fomenta la resiliencia y el 10 que la fomenta en su totalidad. Así, ese índice medio representa un impacto moderadamente positivo en la resiliencia socio-ecológica de la ciudad. Seis de las veintiuna políticas presentan un índice superior a 6 puntos, que refleja un impacto notablemente positivo. Por el contrario, otras seis presentan un índice inferior a 2 puntos, siendo la menor puntuación de 0 puntos, correspondiente a un impacto neutro. Así, las políticas evaluadas no suponen una reducción de la resiliencia, si bien, unas la fomentan más que otras.

Observamos también diferencias en la contribución de las políticas a los factores que favorecen la resiliencia, siendo los aspectos más favorecidos la innovación y el aprendizaje, con incorporación de acciones de carácter formativo, el impacto temporal de las políticas y la justicia socio-ambiental, fomentada por un esfuerzo en la distribución equitativa de la infraestructura verde y en un acceso equitativo a sus beneficios. Por el contrario, mediante estas políticas públicas se ven menos favorecidas la autonomía y autosuficiencia, en relación con la falta de atención al balance de provisión y demanda de servicios ecosistémicos, o la gobernanza policéntrica, pues no termina de producirse una gestión compartida y coordinada de las intervenciones en la infraestructura verde.

Impacto de las 21 políticas analizadas

En la Figura 1 representamos las 21 políticas analizadas reescaladas según su mayor o menor impacto en la resiliencia urbana. Se observa que de los tres planes estratégicos principales identificados,  el Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad presenta un impacto notablemente positivo en factores como diversidad, innovación y aprendizaje y justicia socio-ambiental, con un menor impacto en la cohesión social, de manera análoga al Plan Director de Zonas Verdes y el Plan A. El Plan Estratégico de Descentralización Municipal, no contemplado previamente como uno de los principales, destaca con un alto índice de impacto.

Esto es debido en parte a la importancia de la descentralización de las zonas verdes impulsada por esta política en la gobernanza policéntrica, a los nuevos canales de participación ciudadana que promueve y a programas incluidos como los Equipos de Actuación Distrital y Planes Integrales de Barrio (PIBA), que favorecen las redes sociales de apoyo mutuo y el sentimiento de pertenencia. El Plan Estratégico de Regeneración Urbana Madrid Recupera favorece la justicia socio-ambiental por el carácter policéntrico y redistributivo de sus actuaciones, centradas en los barrios más vulnerables y periféricos. Dos programas que emanan de este plan destacan por su alto impacto en la resiliencia socio-ecológica.

El programa de Itinerarios Habitables presenta, dentro de su estrategia de conectividad, acciones que pueden mejoran la innovación social, la educación y las redes sociales de apoyo mutuo, como son ajardinamientos participativos, cuidados compartidos de zonas verdes, diagnósticos con perspectiva de género, apoyo a iniciativas ciudadanas, inclusión de las vecinas y vecinos en la toma de decisiones,  aplicación de medidas de accesibilidad universal e inclusividad,  así como acciones que pueden mejorar la innovación técnica, incluidas en su estrategia bioclimática para el espacio público. El programa MICOS por su parte fortalece también la cohesión social mediante la modificación de los entornos escolares planteada en torno a  procesos de co-creación entre los diferentes usuarios de los patios y accesos escolares junto con los redactores de los proyectos.

Impacto por distritos y características socio-económicas de la población.

Las seiscientas veinte actuaciones derivadas de las políticas identificadas se clasifican en una serie de noventa y dos categorías que son evaluadas con la herramienta del Índice de Resiliencia desarrollado, obteniendo un valor por cada distrito. Al estudiar la relación de estos valores con diferentes variables socio-económicas de la población, obtenemos que exclusivamente se da una correlación positiva y significativa con el indicador de porcentaje de personas con bajo nivel de estudios.

Este resultado lo podemos interpretar como la confirmación del esfuerzo plasmado en las políticas de realizar un reequilibrio territorial en el municipio de Madrid, ya que aquellos distritos con un mayor porcentaje de personas con bajo nivel de estudios se corresponden con los distritos con un mayor Índice de Vulnerabilidad. Como se puede observar en la Figura 2, este reequilibrio de actuaciones con un impacto positivo en la resiliencia urbana no se da exactamente de un lado al otro de la “diagonal de la desigualdad” Noroeste-Sureste que divide la capital, debido a la necesidad de intervención en Infraestructura Verde periurbana en la zona Norte también, sino que se focaliza sobre todo en un reequilibrio centro – periferia.

 

 

Figura 1. Impacto en la resiliencia socio-ecológica urbana de las políticas para la mejora de la infraestructura verde del Ayto. de Madrid (2015-2019). Ver Tabla 5 de este capítulo. Los círculos de tamaño grande en verde oscuro representan aquellos planes, programas o proyectos con un valor superior a 6 en el índice de resiliencia. (El Programa de Itinerarios habitables, con un tamaño ligeramente mayor es la única con un valor del índice superior a 7).  Los círculos de tamaño medio en verde turquesa representan aquellos planes, programas o proyectos que con un valor superior a 4,5 e inferior a 6 en el índice. Los círculos de tamaño pequeño, fondo blanco y borde verde representan aquellos planes, programas o proyectos con un valor superior a 2 e inferior a 4.5 en el índice. Los círculos de tamaño pequeño, fondo blanco y borde negro representan aquellos planes, programas o proyectos con un valor superior a 0 e inferior a 2 en el índice. Las flechas discontinuas verdes representan la relación entre los planes estratégicos principales; las flechas verdes indican de qué planes derivan determinados programas o proyectos; las líneas de puntos representan las relaciones entre diferentes planes, programas y proyectos. Fuente: Elaboración propia.

 

Conclusiones y recomendaciones para asignaturas pendientes.

 Como ya se había detectado previamente, la infraestructura verde de Madrid está siendo contemplada en numerosas políticas. Aparece de forma transversal y como uno de los elementos principales para mejorar la calidad de vida de la ciudadanía. Como aspectos a mejorar, destacamos que los diagnósticos de los que se parten se basan principalmente en datos puramente cuantitativos, echándose en falta un análisis más profundo en términos de provisión y demanda de servicios ecosistémicos y de vivencia real de la sociedad ante estos elementos.

Los servicios ecosistémicos de abastecimiento resultan una asignatura pendiente, limitando la autosuficiencia y autonomía.  Si bien el abastecimiento de agua, energía, materiales o alimentos no se suele realizar en el centro de las ciudades, cuanto mayor es la distancia con el lugar de provisión de esos servicios, la ciudad consume más recursos y es más dependiente de otros ecosistemas. Por ello las grandes zonas verdes periurbanas resultan claves. Futuros proyectos en la malla verde, especialmente en los límites municipales, no deben olvidar la necesidad de reducir la demanda de agua para las plantaciones mediante la correcta elección de las especies arbóreas o la utilización de redes de agua regenerada; tampoco la recuperación de los usos agropecuarios y su potencial en la producción de energía renovable. Debería ser esencial también el papel de la red de huertos urbanos más allá de su importancia en la creación de redes vecinales comunitarias, sino como verdaderos abastecedores de comida, tal y como se ha evidenciado en la reciente crisis económica por el COVID-19.

Un problema detectado es la insuficiente información sobre el grado de ejecución de las actuaciones derivadas de las políticas, necesaria para poder confirmar su impacto real. Son esenciales vías de financiación transparentes, locales y seguras, no dependientes del circuito económico global, que garanticen la consecución de los objetivos planteados sobre papel y los acompañen desde el comienzo de la redacción de los proyectos. A este respecto, a través de las entrevistas a agentes clave, se comprueba la dificultad de coordinación entre áreas de gobierno municipales participantes, y la necesidad de una inclusión efectiva de otras instituciones públicas, coincidiendo estos mismos retos con las conclusiones de informes sobre políticas públicas que realiza, por ejemplo, el Instituto de Derecho Local de la UAM. También se evidencia que, al aparecer dificultades, muchas veces es la parte social de lo planificado la que primero se cancela, priorizando la ejecución técnica y descartando la participación ciudadana o relegándola a testimonial. Siendo la cohesión social un factor clave para conseguir ciudades resilientes, es fundamental que las actuaciones en la infraestructura verde partan de las necesidades de la población. Destaca en este sentido el programa de los Equipos de Actuación Distrital, que ha permitido el cuidado compartido del entorno urbano en diferentes barrios de la ciudad, incluyendo acciones de jardinería vecinal en zonas verdes por parte de personas vulnerables o en riesgo de exclusión social en coordinación con acciones comunitarias de entidades del tercer sector locales.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Figura 2. Índice de resiliencia y porcentaje de población con bajo nivel de estudios por distrito. Las variables están clasificadas siguiendo el método de clasificación de saltos naturales (Jenks). Fuente: Elaboración propia

 

 

Cuando hablamos de espacio público, en este caso de la red de espacios libres urbanos que constituyen la mayor parte de la Infraestructura Verde Urbana, nos encontramos, en un plano abstracto, en la esfera pública, que se refiere, entre otras cosas, al espacio donde el ser humano se vuelve sujeto político, transformando el espacio donde se ejerce la autoridad en el espacio desde donde se ejerce la crítica al poder.

El esfuerzo por realizar evaluaciones rigurosas sobre las políticas y actuaciones que se realizan en este espacio del bien común podría llevarnos en la dirección de alcanzar una suerte de “certificaciones” de calidad o de “resiliencia socio-ecológica urbana”, de manera análoga a como se viene realizando con productos o edificios. No debemos sin embargo caer en una ilusión tecnocrática sobre aquello que son al fin y al cabo decisiones políticas, en especial cuando nos encontramos de lleno en la dimensión social del tejido urbano. Esta investigación asume que para analizar la repercusión de una actuación de mejora de la infraestructura verde urbana en los servicios ecosistémicos culturales debemos acercarnos al medio físico y a las personas que lo transitan, y así hemos actuado en el estudio de caso de la renaturalización del río Manzanares. El equipo evaluador ha estado conformado por tres personas, y los resultados representan, por tanto, el consenso de sus interpretaciones tras el estudio de las políticas en cuestión y las entrevistas a agentes clave, contribuyendo como investigadores y consultores. Para llevar a cabo un proceso de evaluación sobre resiliencia urbana completo, sería necesaria la participación de múltiples agentes (personal técnico, responsables políticos, ciudadanía, etc.) en diferentes fases de análisis colectivo, con la posibilidad de utilizar esta herramienta.

Si bien este proyecto se centra en la resiliencia general ante cualquier cambio conocido o desconocido que pueda acontecer, es necesario realizar estudios parciales sobre la resiliencia frente a perturbaciones conocidas a las que la ciudad en cuestión es más vulnerable. La reciente crisis de salud, económica y de cuidados originada por la pandemia del COVID-19, ha evidenciado que es necesario complementar el Análisis de vulnerabilidad frente al cambio climático de la ciudad de Madrid y los estudios sobre la vulnerabilidad y desigualdad territorial existentes con un acercamiento a la realidad de los cuidados de la ciudad, a su desigual reparto y al papel beneficioso de la infraestructura verde en los cuidados y la salud.

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RENATURALIZACIÓN

Los beneficios del arbolado en la renaturalización del río Manzanares a su paso por Madrid

Los miembros del Grupo Transitando, nos presentan los resultados de la evaluación de los servicios de los ecosistemas generados por el arbolado plantado en la actuación de renaturalización del río Manzanares. Dicho estudio forma parte del proyecto de investigación ‘Evaluación de la infraestructura verde de Madrid: Hacia una mejora de las políticas municipales para la resiliencia socio-ecológica’. El proyecto está desarrollado por Transitando y financiado por el Ayuntamiento de Madrid  a través de la Convocatoria de Proyectos de Investigación en Materia de Ciudadanía Global y Cooperación Internacional para el Desarrollo 2018.

El proyecto Renaturalización del río Manzanares a su paso por la ciudad de Madrid, desarrollado por el Ayuntamiento de Madrid a partir de una propuesta de Ecologistas en Acción, surgió con el objetivo de recuperar los valores ecológicos del río. La actuación principal fue la apertura permanente de las compuertas de las presas en 2016 para restablecer la dinámica fluvial natural del río. Esto permitió la formación de islas de sedimentos que han sido colonizadas posteriormente por vegetación espontánea propia de la cuenca del Manzanares. El río ha vuelto a reproducir la ribera que un día se le quitó.

Otra de las acciones contempladas en el proyecto ha consistido en la recuperación y revegetación de la ribera en el tramo que va desde el Puente de los Franceses al Puente de la Reina Victoria. Para ello se eliminó la escollera que impedía la presencia de vegetación y se realizó una plantación de más de 16.000 árboles y arbustos de especies autóctonas como el fresno (Fraxinus angustifolia), el olmo (Ulmus minor) -especie gravemente afectada por la grafiosis- o el majuelo (Crataegus monogyna) entre otras.

El río Manzanares forma parte de la infraestructura verde de Madrid (parques, lagos, arbolado viario, edificios verdes, etc), con el potencial de generar un amplio abanico de servicios de los ecosistemas que redundan a su vez en un incremento del bienestar de la ciudadaníaEn este sentido, el arbolado urbano tiene gran relevancia en la generación de servicios de regulación. Por ejemplo, mejora la calidad del aire y del suelo, secuestra y almacena dióxido de carbono y regula la temperatura local, contribuyendo así a la mitigación y adaptación al cambio climático. Cuantificar y evaluar qué tipo de servicios genera el arbolado puede ser muy útil para su gestión.

En el marco del proyecto de investigación que venimos desarrollando en el último año Evaluación de la infraestructura verde de Madrid: Hacia una mejora de las políticas municipales para la resiliencia socio-ecológica, financiado por el Ayuntamiento de Madrid, hemos evaluado una serie de servicios de regulación de los árboles plantados en el tramo que va desde el Puente de los Franceses al Puente de la Reina Victoria. Para ello, recogimos diferentes datos de los árboles, como la especie, la altura, el diámetro del tronco o la anchura de la copa, durante los meses de mayo y junio de 2019. Posteriormente procesamos estos datos con el software libre i-Tree Eco-Model para evaluar:

  • su contribución a la eliminación de contaminantes atmosféricos, y por tanto, a la mejora de la calidad del aire;
  • la cantidad de dióxido de carbono absorbido, tanto el secuestrado cada año como el total almacenado por el árbol;
  • el volumen de agua interceptado por la copa y las raíces de los árboles, que reduce la escorrentía superficial y el riesgo de inundaciones;
  • el volumen de agua emitido a la atmósfera por el árbol en forma de vapor, que reduce la temperatura del entorno al consumir energía solar.

Los resultados que obtuvimos indican que los servicios de los ecosistemas que provee el arbolado plantado son muy limitados. Esto es debido a que se trata de un número de individuos reducido y al pequeño porte de los ejemplares, debido a su corta edad. Los árboles generan más servicios de los ecosistemas cuanto mayor sea su tamaño y dimensiones de copa.

Más allá del arbolado replantado, ha surgido una gran cantidad de árboles de manera espontánea sobre las islas de sedimentos depositadas en el cauce. Si bien éstos no han sido evaluados en el marco de este proyecto, es posible realizar una comparativa cualitativa entre los dos tipos de arbolado; el plantado y el espontáneo. Por un lado, este último es un conjunto más numeroso y con un estado fitosanitario aparentemente bueno. Además, aun no existiendo gran diferencia de edad con los ejemplares plantados, se trata de individuos de gran porte. Por tanto, la provisión de servicios de los ecosistemas por parte de este arbolado será probablemente bastante mayor

Otra de las grandes diferencias es que la implantación del arbolado espontáneo no ha requerido apenas inversión de recursos económicos ni humanos, si no que ha bastado una actuación sencilla de escaso coste económico, como la apertura de compuertas de las presas del río. Lo que nos enseña este tipo de medidas es que dejando actuar a las dinámicas naturales podemos conseguir grandes beneficios de manera eficaz. No es cuestión de limitar recursos, pues las medidas ambientales deben dotarse de medios suficientes y las replantaciones son necesarias para la recuperación de espacios. Sin embargo, deben fomentarse y complementarse con medidas de gestión pasiva que permitan la mejora ambiental, permitiendo que sean los ciclos biológicos los que hagan el trabajo. El proyecto de renaturalización del río Manzanares es un claro ejemplo de ello.

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RENATURALIZACIÓN

Evaluación de la infraestructura verde de Madrid: hacia una mejora de la resiliencia socio-ecológica

Presentamos en esta entrada el avance de los tres primeros meses del proyecto de investigación «Evaluación de la infraestructura verde de Madrid: hacia una mejora de las políticas municipales para la resiliencia socio-ecológica», que estamos desarrollando para el Ayuntamiento de Madrid, en el marco de la convocatoria de Proyectos de Investigación en Materia de Ciudadanía Global y Cooperación Internacional para el Desarrollo 2018.

 

La infraestructura verde es una red de áreas naturales y seminaturales planificada de forma estratégica, diseñada y gestionada para proveer un amplio rango de servicios ecosistémicos necesarios para el bienestar humano. En las ciudades, la infraestructura verde urbana es especialmente relevante porque sus árboles dan sombra y refrescan el ambiente, la vegetación de ribera previene inundaciones, las plantas capturan CO2 y otros contaminantes atmosféricos (servicios de regulación). Pero también son parques donde la gente va a pasear, a hacer actividades deportivas, a descansar o a encontrarse con otras personas (servicios culturales). Por tanto, la infraestructura verde urbana es una pieza clave para la resiliencia socio-ecológica de la ciudad. Los ayuntamientos son los principales responsables de la mejora y mantenimiento de esta infraestructura verde urbana, que debe ser gestionada para maximizar la provisión de servicios ecosistémicos y mejorar la calidad de vida de la ciudadanía.

Con el proyecto Evaluación de la infraestructura verde de Madrid: hacia una mejora de las políticas municipales para la resiliencia socio-ecológica, conoceremos cómo las políticas y actuaciones del Ayuntamiento de Madrid en los últimos años se han encaminado a mejorar la infraestructura verde en el municipio y de qué manera influyen en la resiliencia socio-ecológica de la ciudad.

En estos tres primeros meses de proyecto hemos llevado a cabo una revisión documental para identificar esas políticas y estamos realizando entrevistas a sus responsables para conocer su grado de ejecución y otros detalles. Como cabía esperar, es el área de Medio Ambiente y Movilidad donde se enmarcan la mayoría de las acciones relacionadas con la infraestructura verde. El Plan de Infraestructura Verde y Biodiversidad de la Dirección General de Gestión del Agua y Zonas Verdes, aprobado el año pasado tras un amplio proceso participativo en el que han estado involucrados ciudadanía, organismos públicos, asociaciones profesionales del sector, universidades y organizaciones ecologistas entre otros, es el documento marco que sirve de guía para la gestión de la infraestructura verde de toda la ciudad. Otro referente es el Plan A de Calidad del Aire y Cambio Climático de la Subdirección General de Energía y Cambio Climático. Entre todas las medidas que plantea para disminuir la contaminación atmosférica y las emisiones de CO2, se encuentra el programa Madrid + Natural, cuyo objetivo es potenciar la adaptación al cambio climático a través de soluciones basadas en la naturaleza y plantea acciones a tres niveles: edificio, barrio y ciudad. La renaturalización del río Manzanares en su tramo urbano, que gran repercusión ha tenido en los medios de comunicación, es la actuación propuesta para la escala de ciudad. En próximas entradas hablaremos más detenidamente de esta actuación porque en la segunda fase de nuestro proyecto evaluaremos su impacto en los servicios de regulación y culturales de la ciudad.

 

 

La infraestructura verde urbana también aparece en políticas de otras áreas municipales. Por ejemplo, en el área de Desarrollo Urbano Sostenible hemos identificado el Plan Madrid Regenera, que recoge entre sus medidas la renaturalización de barrios o la creación de itinerarios habitables con el doble objetivo de conseguir una ciudad paseable y combatir la isla de calor urbana a través de la vegetación. A una escala menor, también destacamos el Plan de Calidad del Paisaje Urbano y el Plan Madrid Ciudad de los Cuidados, ambos contemplan actuaciones en el espacio público y las zonas verdes para promover el sentimiento de comunidad, la seguridad y la salud ambiental, o el proyecto MICOS, que se centra en la mejora de los patios escolares. También es interesante destacarla Estrategia de Alimentación Sostenible para la Ciudad de Madrid, también conocida como Plan Madrid Alimenta, que incluye entre sus actuaciones la Red Municipal de Huertos Urbanos Comunitarios, la Red de Huertos Escolares Sostenibles o la recuperación de usos agropecuarios en la Quinta de Torre Arias en el distrito de San Blas – Canillejas.

En definitiva, en estos últimos años el Ayuntamiento de Madrid ha puesto en marcha diversas políticas y actuaciones que han mejorado la infraestructura verde de la ciudad, algunas de ellas con gran repercusión mediática, como la renaturalización del río Manzanares. Además, para la gran mayoría de iniciativas se está trabajando de forma coordinada entre diferentes áreas municipales. El siguiente paso será evaluar el impacto de todas estas políticas sobre la resiliencia socio-ecológica de la ciudad. Para eso estamos definiendo un sistema de indicadores que pueda servir como herramienta de seguimiento de la ejecución de las actuaciones previstas pero también de diseño de futuros programas y actuaciones.

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TRANSITANDO

La acción local por el clima

El próximo 8 de mayo se presentará el informe de políticas locales de cambio climático de la colección de Estudios de Políticas Públicas Locales en Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid del Instituto de Derecho Local de la UAM, elaborado por las profesoras Carmen Navarro, Moneyba González y Sofía Simou, y por  David Alba de Transitando.

La presión para incluir el cambio climático en la agenda pública y política está siendo cada vez mayor. Multitud de actores sociales están ayudando a que se hable, se trate y se actúe por el clima, como enuncia el Objetivo de Desarrollo Sostenible 13 de la Agenda 2030. Por su impacto mediático, por ejemplo destaca la intervención de la joven activista sueca Greta Thunberg ante el Parlamento Europeo y la huelga de jóvenes convocada a nivel mundial el 15 de marzo de 2019 bajo el movimiento Fridays for Future, cuyas movilizaciones se vienen repitiendo en multitud de ciudades, también españolas. Sin duda y, a pesar de su escasa aparición en la campaña electoral, el cambio climático es un asunto candente, al que atender desde todos los frentes, aunque no nos guste esta forma de tratarlo como una lucha contra, pues preferimos hablar de acción por el clima.

La acción local por el clima cobra especial importancia, pues es en esos entornos locales donde más se están reconociendo los impactos del cambio climático: aumentos, en calidad y cantidad, de frecuencia de episodios de altas y bajas temperaturas o cambios en el patrón de lluvias son los más reconocibles. Como consecuencia, los actores locales, principalmente, las administraciones locales, están tomando cartas en este asunto y están realizando actuaciones tanto para la mitigación -reducción de emisiones de gases de efecto invernadero- como para la adaptación a los impactos: aumento de la eficiencia energética y de la producción energética renovable, minimización de residuos, promoción de modos de transporte no dependientes de combustibles fósiles o diseño urbanístico que potencie las soluciones basadas en la naturaleza para reducir la vulnerabilidad climática. Es en este punto en el que la consideración de la ciudad como un ecosistema urbano que promovemos desde Transitando cobra mayor relevancia, pues gracias a la provisión de servicios ecosistémicos propios, por ejemplo, por medio de infraestructuras verdes urbanas, reduciremos los impactos en y la dependencia de otros ecosistemas.

Hay, por lo tanto, margen para la acción local por el clima, como lo demuestran las acciones emprendidas por las ciudades y pueblos españoles, pertenecientes a la Red de Ciudades por el Clima o que hayan suscrito el Pacto de Alcaldes. En el caso de la Comunidad de Madrid, el próximo 8 de mayo se presentará el informe de políticas locales de cambio climático de la colección de Estudios de Políticas Públicas Locales en Ayuntamientos de la Comunidad de Madrid del Instituto de Derecho Local de la UAM, elaborado por las profesoras Carmen Navarro, Moneyba González y Sofía Simou y por nuestro compañero David Alba de Transitando. El informe comienza con una introducción de corte teórica, encaminada a sentar las bases conceptuales del cambio climático y sus características e impactos, así como los mecanismos de las políticas que lo tratan. A continuación, se ofrecen los resultados de la exploración de la política de cambio climático de veintiún municipios madrileños mayores de 20.000 habitantes, sobre aspectos de la organización de la propia política: prioridades, responsables, planificación, recursos, evaluación y redes de actores; y de las iniciativas que contempla, agrupadas en cuatro grandes ámbitos de acción: energía, residuos, movilidad y planificación urbana. Para finalizar se trata el balance de la implementación de estas políticas locales de cambio climático.

Os invitamos, por tanto, a leer el informe o bien a asistir a la presentación -previa inscripción en este correo– , en la que además de los autores del informe se contará con la intervención de representantes institucionales y técnicos/as de los municipios estudiados, de cara a realizar una puesta en común de los resultados del informe.

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